Julia Fragua. Dejar de mentir

Collage. Foto N.del Río

Detalle flores.
Detalle bocetos rostros.
Collage

Detalle muñeco y su sombra
Detalle de obra con muñeca real y muñeca pintada

Hasta el próximo 30 de abril de 2015 en Garden Art Gallery, podremos disfrutar de una muestra coherente y lírica de collage de Julia Fragua Serna  (Ávila, 1963).

Llega Fragua a la isla de Ibiza en 2000 y comienza su andadura en la isla trabajando en un taller cerámico. Esta licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y profesora de la Escola d’Art, es una  pintora concienzuda y exigente que hasta el 2011 no realizó su primera exposición individual, en Can Tixedo,  aunque lleva exponiendo casi ininterrumpidamente desde 1984. Fragua no expone hasta que está plenamente convencida de su trabajo, y en Ibiza hemos tenido la oportunidad de disfrutar de su obra en diferenttes exposiciones colectivas: en el Supermercado del arte de Alhadros en el 2000, en la I y II Mostra de creativitat o en las muestras “La Mediterània” o “Santa Eulalia y el Río”, entre otras. Pero no fue hasta el 2011 que decidió enfrentarse a una exposición individual, y desde entonces, ha tenido una exposición individual por año. El lirismo de su “abstracción figurativa” ha convencido a muchos.

Para explicar este tandem a priori paradójico, hemos de entender que Fragua empezó en la figuración y su paso a la abstracción fue gradual y natural. Ya en la universidad, comenzó a insistir cada vez más en la abstracción, dejándose seducir por la versatilidad de recursos y actitudes, abandonando gradualmente la figuración, pero sin renunciar a ella. La abstracción le permite trabajar con la materia, con los colores, con las texturas, con las yuxtaposiciones, le permite incluso reusar sus obras anteriores, como confesaba en una entrevista al Diario de Ibiza del 27-03-2015,  «en una especie de reciclaje artístico (…) Cuando un cuadro o dibujo no me convence, en vez de taparlo y empezarlo de nuevo, lo fragmento y utilizo trozos para crear otros. Es decir, prácticamente todos los trozos de los que se componen los collages pertenecieron a otras obras como óleos, acuarelas, acrílicos».

Mientras que la figuración para ella se transforma en pura evocación, en un mundo de ensoñación, donde la imaginación le llevó desde las conchas de la orilla del mar, a muñecas infantiles, o a los pliegues sugerentes de las sábanas blancas puestas a secar. Hay algo poético en esta presencia ligera, liviana, de esta figuración en su obra, manifestada de una forma sutil, como transfondo, cobra importancia a medida que el cuadro te seduce y el descubrimiento de la figuración, a primera vista escondido, se convierte en un guiño para el espectador.

Pero hay una tercera presencia, es como si el guiño se materializa, así Fragua rompe los límites convencionales de la pintura, añadiendo elementos físicos, nuevos materiales, nuevos símbolos, nuevas realidades que se acercan a la cotidianidad, que exaltan el cuadro para darle una dimensión real, la cuerda de tender es verdadera, o la existencia de sábanas reales, que hacen que el espectador no pueda evitar sonreir por pura complicidad y deleite. Insiste con la presencia de muñecos reales, no solo dibujados o pintados.

Figuración que remite a un subconsciente, a un acervo emocional, a unas raíces, iconografía personal, que muestra conocimientos y experiencias que forman parte de lo que somos. No podemos olvidar lo que somos, de la misma manera en que Fragua no puede olvidar sus obras o esconderlas tras capas encubridoras de pintura. Añadidos que no hacen sino corroborar la dimensión artística de la vida cotidiana, de la que deberíamos todos ser conscientes.

 Así en sus composiciones se observan los fundamentos clásicos de la pintura: armonía, equilibrio, belleza, que delatan un sólida formación. Pero no se queda en pura forma, hay una reflexión profunda que por otro lado, no deja de insistir en la belleza. Las figuras fundamentales pero no preeminentes, como la presencia de su muñecos, y sus sombras, o muñecos pintados, como aquel Pinocho en el 2014, mostrado en el Club Diario de Ibiza, que dejó de mentir; o estas flores y caras apenas esbozadas de la presente exposición, o de aquella muñeca real que pendía del hilo, que se metamorfosean en verdadero por el mágico juego que el lienzo plantea, el juego como referente infantil, o terapia sanadora y liberadora; como ella misma confesó, “el realismo y la materia de la pintura son los pretextos”, al Periódico de Ibiza y Formenteraen el 2012, es su mundo cotidiano filtrado por su elegante y sensual imaginación.

Para saber más:
http://medias.diariodeibiza.es/suplementos/2009-11-20_SUP_2009-11-13_23_33_47_miranda.pdf
Source: Nuria del Rio

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