Berenice en Ibiza. Ursula Neugebauer en Espacio Micus

Figure

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Haar der Berenike “La cabellera de Berenice”

Nachlass
“Inmueble”, 2003

Nachlass
“Inmueble”, 2003





Cuando visitas la exposición “Cielo en la Tierra” encuentras dos 
paradigmas artísticos bien distintos, las obras de Timm Ulrich y de 
Ursula Neugebaur.
 
Esta exposición se inauguró el pasado 31 de marzo y permanecerá 
abierta hasta el próximo mes de julio, en el Espacio Micus de Jesús.

En esta ocasión vamos a recorrer el itinerario propuesto por Ursula 
Neugebauer (Hamm, 1960) licenciada en Literatura por la
universidad de Münster y graduada en artes visuales por la Academia 
de Bellas Artes de la misma ciudad alemana.
 
Poder pasear por un espacio diáfano y seductor como es el Espacio 
Micus, mientras la obra de Neugebauer se distribuye en el suelo, en las
paredes, por poco hasta en el techo, problemas técnicos lo impidieron,
es una oportunidad única. Es la primera vez que esta artista presenta 
su obra en España.


Esta profesora de la Universidad de la Artes de Berlin, es una artista 
combativa. Hay un componente político y social que se revela despacio, 
a medida que las imágenes de Neugebauer penetran en tu psique, se 
trasciende esa sensualidad inicial para toparte con una crítica contundente 
y feminista. La instalación, Figure, desde 1996, que continúa en 
proceso, exponiendo cien retratos de cuerpos y cabezas humanos, donde
la figura y el rostro femenino quedan erigidos y configurados sólidamente,
con lo que aparentemente es un trazo decidido y nervioso pero que 
resulta que es cabello dispuesto en un papel tratado para que en el mismo
funcione como línea de expresión.

Estos retratos con pelos se transforman en símbolo que cobra toda su 
dimensión cuando comprendes que no es baladid la elección del cabello.
 Es pelo de mujer lo que delimita la silueta y el rostro, pero no es 
cualquier pelo, es pelo de mujer escondido, pelo de mujer musulmana, 
pero también hay pelo de prostituta, los dos extremos de la sensualidad 
pública femenina, el defecto y el exceso por decirlo de alguna manera. 
Pelo que solo toca un hombre, pelo que toca cualquier hombre. 

Una dialéctica planteada además en otros trabajos de la artista. Pelo de
mujer como elemento vehícular que significa cultura, religión, juventud,
 sensualidad, que puede ser belleza pero también renuncia y sacralidad. 
El video de 2008, Haare, “Pelo”, que no está presente en la sala, analiza,
 a través de la entrevista a tres mujeres de edades y religiones distintas,
la ausencia de pelo público y el uso del velo desde una dimensión de 
identidad y de anulación, de sensualidad y castidad, privacidad y publicidad,
 de religión y de sumisión, de obediencia y de libertad:  
 
  http://out.easycounter.com/external/ursula-neugebauer.de
 
Pelo que también es protagonista en la serie Haar der Berenike “La 
cabellera de Berenice”, 2009, que hace referencia a un catasterismo, la 
constelación que los griegos adjudicaron a aquella hermosa cabellera de
la reina Berenice donó a los dioses por salvar a su marido. Esa 
cabellera sacrificada se convirtió en una constelación por intervención
divina. Viene que ni al pelo, entender que una peluca, la ausencia de 
pelo, puede convertirse en símbolo de esa sensualidad sacrificada para
salvar una vida. Incluso cuando es la propia.

Ese componente social y crítico se vuelve a desarrollar en la serie de 
fotografías Nachlass, “Inmueble”, 2003, retratos, y digo bien retratos, 
de viviendas sociales alemanas, donde tras la muerte del inquilino, el 
artista irrumpe en ese espacio privado, interrumpido por la muerte, 
convirtiéndote en un fisgón silencioso. Esa vida rota queda revelada 
en el montón de ropa sin doblar, en la cama sin hacer, en la pierna 
ortopédica sobre la pared, en el tocador improvisado, incluso en el cubo
 lleno de mierda en medio del salón. Y todos desde un mismo plano, 
anónimo,  hasta cierta manera seriado, el mismo ángulo y el mismo 
silencio. Inundando de una tristeza amarga tanta soledad. Visitar la casa
 de un muerto te plantea trascender la imagen ajena de tu propia casa, 
lo que has dejado por hacer y lo hecho.

Y señalar, en ese dialogo que tiene con la ausencia y la presencia, el 
olvido y el recuerdo, la edición especial de su instalación Zu Tisch 
“A la mesa” donde uno de los comensales que preside la mesa es Eduard
 Micus, en un guiño a la figura del arquitecto y fundador del Espacio 
donde expone.

Para saber más:



Source: Nuria del Rio

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