Contrapunto: Canta Brejnik versus Del Río Pinto.

Fotografía y cyanotipos: Ariane Canta Brejnik
Texto y modelo: Nuria del Río Pinto
Caminaba cabizbaja, con el peso de la culpa agolpado en la nuca. Caminaba despacio, comida la energía por el remordimiento. Qué cruel forma de ver la vida. Todo gravitando alrededor de la culpa. Sin perdón, sin descanso. La culpa como generadora de emoción y acción. Si el marido te deja, es por tu culpa; vivir con la falta de no haberlo retenido, de no haber aguantado lo suficiente… Si no educas bien a tus hijos es por tu culpa, el sinvivir de la vida. Si no cuidas y obedeces a tus progenitores, eres una malnacida. Si no te quieres a ti misma es porque nunca imaginaste que te podía querer alguien. Siquiera tú misma.

Y así de madre a hija. En una ingenua manera de proceder en la que el hombre es el hijo de Dios y la mujer es provocadora y productora de pecado…. De madre a hija. Desde Eva y María Magdalena hasta la última mujer, por muy discreta que sea.

Generación tras generación.  Pilares en los que sostener la dureza de la vida… Por tus hijos tienes que aguantar. Te tocó un hombre malo, tienes que aguantar. Tu madre es mala contigo, tienes que aguantar. Lágrimas blancas.

La culpa tiñendo de tristeza todo. La culpa atrayendo la frustración. Convocando la redención divina como único consuelo en tu caminar pausado, cuesta arriba, con calor y a barlovento, o con lluvia y frío. Escuece la vida vista de esta manera católica. Escuece y amarga. Te hace dura. No deja vestigios ni rendijas para la paz. Ni el perdón más allá de la religión. Y por ello te haces beata.

Subir al punto más alto, sufrir en la cumbre. Llorar en la cúspide del mundo para pedir perdón por todos los pecados. Desde la tierra al cielo. Desde el pecado hasta el perdón divino. Plegarias por la redención. En escorzose escapa la vida. En escorzo vives la vida.

Busco, busco, busco. Busco la manera de escapar. Busco la manera de perdonarme. De perdonarles. Estoy de luto por todas las mujeres. Por todas las mujeres no perdonadas. Busco atajos de conocimiento, perlas negras que me liberen. Risa negra.

Camino alzada sobre mis tacones. Para mirar de arriba abajo. Contrapicado. La religión como la expresión del amor infinito. Amor que se encuentra en todos los rincones. Abundancia. Plenitud. Tanta belleza desaprovechada. Tanta felicidad despreciada. Nunca le pedí a mi madre que aguantara. Nunca quise una madre desgraciada. Tampoco quiero una vida desgraciada. Busco maneras para romper la concatenación que me une a mi madre, a mi abuela, a lo atávico. No quiero más eslabones de esta cadena que nos hace esclavos de la tradición y de la cultura. Quiero otro tipo de cultura, aunque tenga que inventármela.

 Fuga de la tradición. Los barrotes de la tradición han de ser sustituido por una ligera brisa marina que bautice todo con aroma de libertad. Satisfación de ser mujer libre. Sin ataduras, sin esclavitud, sin culpa.

Source: Nuria del Rio

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