Claudia Constanze Lorenz. La paráfrasis del bosque

Heide Calluna Vulgaris. Fotos cedidas por Lorenz
Castanea sativa. CCLO

Gunnara monicata. CCLO
Erika gracilis.CCLO

Fagus semen.CCLO
Quercus germanicum. CCLO

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Hasta el próximo 30 de mayo, veremos expuesta en la  Galería Los Dos, la obra de Claudia Constanze  Lorenz, (Chemnitz, 1970) fotógrafa y artista visual.

Inició Lorenz su andadura como fotógrafa en 1996, año en que trabajó como asistente del fotógrafo John Warburton. Destacamos que en 2005 acudió a escuela de fotografía Ostkreuz en Berlín con el profesor Sibylle Bergemann. Desde 2001 es freelance e intercambia trabajos con artistas de la talla de Gundula Schulze Eldowy, Arno Fischer y Ahmet Özyurt.


Mencionaremos la exposición que tuvo lugar en 2011 en el Museo Histórico Alemán, en la Isla de los Museos de Berlín, titulada “Paylasilan Yurt” o “Geteilte heimat”, cuya traducción podría ser: “hogar dividido”, o tal vez es más ilustrativo hacer mención a la nostalgia a la que se refiere, en ella Lorenz hizo acopio de imágenes de emigrantes, una realidad con mucho peso en la actual población alemana, así retratos de rusos, turcos, griegos, bolivianos, peruanos, etc., fueron expuestos junto a detalles íntimos de sus casas, donde la mezcla de lo kitsch de la decoración de estos hogares es una constante junto que esa nostalgia por el “otro” hogar abandonado.


Mencionar también varias exposiciones en la Galería Kunst Kontor en  Postdam, la Galería Achtzig y Cornelsen publishing house, estas últimas en Berlín.


Sobresale esta artista en la interpretación que nos da sobre el bosque en concreto y la naturaleza en general. Lorenz gusta de enfrentarnos a una visión diferente del bosque, en un caledoscopio imposible, nos duplica la imagen, enfrentándolas como en un espejo así misma, un eje axial, tótem lumínico que a veces resulta el protagonista, a veces queda oculto por la hojarasca, del que surgen dos imágenes contrarias, opuestas, imposibles, rompe así el vínculo dual, el diálogo entre el espectador-imagen se amplia, es una conversación en la que hay distintos puntos de vista. Lorenz nos propone un bosque extraño, enigmático, hermoso. Cuando entramos en él, vemos que es lo mismo y no es lo mismo, en una paráfrasis del bosque, asimilamos la idea del bosque pero nos los expresa con otras imágenes, imposibles por otro lado, una imágenes que nos conecta con lo enigmático, con un mundo fantástico e imaginario y de esta guisa, con lo único.


De lo que resulta lo que el profesor Peter Funken expresó: “Impresionante son sus representaciones fotográficas de naturaleza en las que sobre la base de la simetria axial refleja una atmósfera especial de creación mágica. Como Alicia en el país de la maravillas, uno entra a ver un mágico reino de inesperada belleza”.


Por otro lado, sus retratos, en esta revisión donde la imaginación y el respeto a la naturaleza impera, se materializa en un homenaje antropomórfico de la naturaleza, a la manera en que Ovidio nos deleitaba con sus Metamorfosis, de igual modo Lorenz se inspira en las plantas y las flores que la rodean, en las estaciones, en el pasar del tiempo, y expresa las emociones que la naturaleza, o los nombres que la taxonomía de Linneo le evoca:  Erika gracilis, castanea sativa, quercus germanicum… y para ello el soporte, la materia prima de la que parte es su propio cuerpo, un cuerpo metamorfoseado, coloreado, decorado, a través de la más pura naturaleza. Ya no es extraño que Dafne se transforme en laurel, o la metamorfosis de Narciso en flor, compartimos ese mágico momento en que las dos materias se funden, y ninguna deja de ser  y ambas son. 

Para saber más:www.cclo-art.com

Source: Nuria del Rio

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