Charlotte Mensforth. Exposición: Indian Summer.

Figura femenina. Bronce. 15 cm.

Naturaleza muerta.38x 40 cm.

Naturaleza muerta. 22×29 cm.

Kathakali.12×17 cm.

Barcos de pesca. 17,5×11,5 cm.

Vendedora de Sari. 13,5 x 11,5 cm.

Charlotte en su último viaje a la India.
El próximo 31 de mayo tendrá lugar en el restaurante el Naranjo en Santa Eulalia, la exposición: Indian Summer, de la pintora británica Charlotte Mensforth (Twickenham, 1936) que estará abierta al público hasta el 31 de agosto.
  
Tal vez, hemos de empezar explicando la doble connotación del título de esta exposición, por un lado una lectura evidente, como bien saben los que conocen a esta inquieta buscadora de color, luz y espacios; eterna viajera, su última incursión ha sido un mes en la India, fuente de inspiración principal de esta exposición; por otro lado, la expresión inglesa Indian Summer alude a ese resurgir jovial del calor y de la luz embriagadora y  dorada del verano que dan la bienvenida al otoño, expresión, que en España podríamos traducir como ‘veranillo de San Miguel’. Esta expresión es utilizada en inglés para destacar los retazos de genialidad de algunos artistas en la madurez de su carrera, un resurgir estival en el otoño de la vida. Pues bien, Mensforth, no ha encontrado mejor locución para resumir el momento por el que pasa su trayectoria profesional. Un guiño de los que los británicos son unos maestros.
  
Pintora británica pródiga en retratos, paisajes, naturalezas muertas… También escultora, donde las contorsiones y la armonía del baile se reflejan en cuerpos atléticos pero anónimos, interrumpidos en un momento clave. La pasión que siente por la hípica se muestra en todo el abanico de actitudes, los caballos le brindan la oportunidad de expresar el movimiento y materializan el espacio…
Si bien en su pintura, volviendo al motivo de esta exposición, podemos ver que el color es una constante evidente, reflejado en el tratamiento de los tejidos, tan presentes en sus interiores y bodegones, como en la captación de una naturaleza, ya sea viva y ondulante, en jardines y paisajes; ya sea intensa y quieta, como en bodegones o escenas de interior, en composiciones donde las frutas y las flores son protagonistas. Y en particular en esta exposición, en las colinas de té, en las barcas varadas, en la vestimenta de los Kathakali, en estos colores de los saris, en los orlados de flores multicolores…y la luz penetrante reveladora, diáfana, pero también oculta y volumétrica… como si la luz del profundo sur, la luz de Kerala, estuviera revelando, reinventado nuevos naranjas, amarillos, ocres, nuevas flores y nuevas frutas, pero también un nuevo cielo luminoso, un azul con irisaciones únicas, donde se templan los colores en el fulgor de un verano ajeno y comprendido, en la esencia de las especias que inundan las colinas y en los interiores de las casas, incluso en los platos tradicionales hindúes. Fundiendo todos los sentidos.
Además Mensforth realiza de forma prolija y exhaustiva la investigación del espacio y su presencia, incluso consistencia en su pintura, conformando de esta manera un espacio irreal, la distancia entre dos objetos obtiene la presencia de un objeto más, materializando una relación que Matisse nombró como “decorativa”. Los límites en lo figurativo se diluyen, se plasma así la fusión con lo abstracto, integrándose el espacio como un todo unificado a través de esa luz brillante, reveladora. En conclusión, fundiendo colores, formas y fondo.

por Nuria del Río Pinto.
Para Saber más:
Suplemento La Miranda, Diario de Ibiza, septiembre de 2012, pág. 5

Source: Nuria del Rio

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